lunes, 30 de junio de 2008

HEIDI.-The final edition

Heidi no era princesa, ni vivía en un reino, ni se enamoró de un príncipe....Pero como este es mi blog, nombro princesa a quien me de la real gana.

Investigando en el Registro Civil de Los Alpes, Heidi era hija de Margaritrova Polonsi, y padre Desconocido. Nació un 25 de Abril de 1912, y dos días después fue abandonada en el Hospicio de las Hermanas Potrolovnas, con una nota que decía.-No la soporto.

Y lo cierto es que Heidi, era muy pesada, la ñoñeria le vino mucho después, a los tres meses, pero Heidi era un bebe absolutamente insoportable.

Basta con ver la serie, y observar algunos aspectos de su vida, para darnos cuenta de que esta niña, no necesitaba un par de ostias bien dadas, no, necesitaba siete diarias por lo menos.Antes el abuelo no salía para nada de la cabaña, vivía feliz, al lado de su hoguera, chateando por las noches en el messenger y de vez en cuando tirándose a alguna cabra que le subía pedro para aliviar sus necesidades. Pero desde que esa niña diabólica llegó a los Alpes, al abuelo no le faltaron tareas para no estar mucho tiempo con ella.

No se era porque Heidi hiciera preguntas por todo, si al menos fuera inteligente y tuviera algo de retentiva, no repetiría las preguntas hasta la saciedad, es que era una niña inconformista, ñoña, mema y lo único entrañable es el rojo de sus mejillas que indica el punto exacto donde darle la ostia sin confundirnos.

En el fondo, en esa serie todos hubiéramos querido ser Srtas. Rotenmeier, yo ni hubiera mirado a esa criatura al llegar a casa de la abuela. Joder que asco de niña. cuando no llora tiene nostalgia y cuando no tiene nostalgia venga a preguntar que cuando vuelve a las montañas. Y así día tras día, año tras año, si hasta la pobre minusválida se levantó para darle las correspondientes patadas en las mejillas.

Yo no entiendo porque siguen bombardeando con la re-e-e-e-edicion de Heidi en fascículos, salvo para decirle a los niños, como seas como esta descerebrada, te llevo a las montañas a oler al abuelito-que-nunca-se-lava.

¿Y la abuela de pedro?, pero esa mujer no estaba para que la llevaran a una residencia?, joder, si no puede comer ni pan, pobre, si esta para que la sonden. Y encima ciega, cuanta desgracia Dios mió.

Claro que luego estaba la abuela de Clara, la comprensiva, la abuelita abuelita ráscame la cabecita. Que señora tan complaciente, ni un signo de maldad, nada en su pasado, pues si, la abuelita tuvo un romance con una compañera de la clase de macramé y se pasaba las tardes comiéndole el ... a la compañera. Ale, la abuelita ya no esta tan limpia.

Pero como lo que quiero hablar es del final de esta serie, que es a lo que entre, aquí va.

HEIDI, ULTIMO CAPITULO

Al lindo SanBernardo Niebla tuvieron que sacrificarle porque ya era muy mayor, y como no podían ir hasta el veterinario, El abuelo lo mato a pedradas, el animal tardó mucho en morir, y Heidi se quedo un tanto afónica, al grito de Abuelito, no, abuelito no, pero el abuelo ya estaba muy sordo, y en su senil mente, no veía al perro, sino a la niña de sus pesadillas.

Copo de Nieve, aquella cabrita tan saltarina y alegre que era la pizpireta de los alpes. Terminó en la olla porque no daba leche. Fue el propio Pedro quien le secciono la yugular, mientras la madre orgullosa recogía la sangre de la cabra para hacer morcillas alpeñas.

Clara, en cuanto tuvo sus dos piernas en funcionamiento y volvió a su casa, dejo de escribir a Heidi, bueno, dejó de escribirla, cambío de movíl y se buscó un nuevo nick en el messenger para que no la encontrara y perdieron el contacto al final.

Un día, Mientras Clara estaba haciendo unas compras por la milla de oro Alpina, se encontró con Pedro, y este le contó lo bien que le iba el negocio del contrabando en los alpes. Pasaron una tarde estupenda y quedaron en volver a verse pero nunca más se vieron porque a pedro le pillaron y le echaron 20 años y un día, día que nunca llegó porque a los pocos años murió de una pulmonía en presidio.

Heidi que durante un tiempo siguió en los alpes mas sola que pichí el día que se quedó enganchado a una zarza venenosa, tardo mucho tiempo en darse cuenta de que el Abuelo estaba muerto, como el olor corporal era el mismo que en vida, se pasaba las horas como siempre, preguntando al abuelo y el abuelo no la contestaba, total, exactamente igual que en vía. Así que un buen día, harta de estar todo el día viendo a los gavilanes, decidió irse a la ciudad a buscar a su amiga clara.

Como no encontró quien de Clara le dijera ni media Palabra, se puso a andar, y a andar, hasta que llego a un pequeño puerto Italiano al Pie de una montaña.Allí conoció a Toni Sigfredi, y este que no la entendía para nada ya que Heidi hablaba en Japonés ( dato que nunca entendí si vivía en los alpes), pues la dijo que se fueran a lo oscuro que le iba a enseñar una cosa.Heidi, que ya había visto eso mismo en el abuelo y en pedro, hizo lo de siempre, se subió la falda y esperó a que Toni Sigfredi hiciera sus necesidades.

Ella mientras tanto hizo lo de siempre, contar cabras mentalmente.

Pasados nueve meses, Heidi tuvo un niño precioso, bueno, precioso, preciosamente hostiable como ella. Le pusieron de nombre Marco, y en su pueblo como eran muy pobres, en vez de dar 2000 euros de ayuda a la maternidad, regalaban un simpatico mono a medias, por cada dos familias.

Pero como Marco era tan repelente como la madre, en vez de a medias se lo quedó el solo, aunque nunca le cambió el nombre.

Hete aquí, que un día la señorita Rotenmeier, iba caminando por un pueblo pequeñito al pie de las montañas, y se encontró con la Heidi, y se dijo.-Esta es la mía.

Después de contarle lo bien que le iba su relación con el padre de Clara, etc, etc, etc, y tomarse unos caldos. Le dijo que Pedro se había ido a vivir a Los andes, en América ( Mala, malísima, porque ella ya sabía que pedro había muerto de neumonía). también le contó, que a Pedro le iba estupendamente con el negocio de los collarines de coral, negocio al que había llamado "Mi amada Heidi".

Así que la Astuta rottemeier garabateó una dirección, para subnormales. "Pedro Cabrero. Andes, América".

Le explicó que era facilísimo llegar y que no se lo pensara dos veces. Que iba a vivir, como siempre había soñado, como una loca.

La señorita Rotenmeier, se fue descojonando por las esquinas, al ver que las clases que tomo Heidi de niña, no le habían servido de nada.Heidi Miró a su marido, todo el día holgazaneando o dando de ostias en las mejillas al Marco, al mono que se meaba por todos los sitios, al niño que tenia una pinta de subnormal que le recordaba a alguien y no sabia a quien. Así que una mañana, se levantó temprano, y vio un barco que iba directo a casa de Pedro. " América ".

Ella pensaba que el viaje era de un par de horas, y mira lo que se encontró... El resto, que lo cuente marco que a mi me parece otra historia insoportable.

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