martes, 30 de marzo de 2010

SANTA IKEA DE TODOS LOS CONSUMISTAS

La semana pasada se me rompió el sofá. Parece mentira que una cosa tan simple le pueda joder a uno el día. Pero el sofá se rompíó ayudado por las patadas de mis entumecidas piernas, y es que mi sofá, era de dos plazas.




La gente que iba a casa comentaba, pero...¿ Porque odias un sofá de dos plazas si vives tu solo ?, por mi mente aparecian un montón de respuetas, como, ¿ Por que no te lavas tu en un barreño si no llenas la bañera ?, ¿ Por que no vas en patinete al trabajo, si no estas ocupando las cinco plazas de tu coche?. Y es que el sofá se inventó no para sentarse, sino para dormir la siesta. Para sentarse estan las sillas o las rodillas de las mamas cuando somos pequeños, el sofá tiene que ser grande, muy grande, los sofás deberian tener escaleras para subir a ellos y perderse en sus cojines.



El mío no, el mío era un sofa duro de dos plazas, que cada vez que me tumbaba para dormir la siesta lo único que conseguia es.-Envidia por los otros sofás que tuve y donde tatué mis mejores sueños.- Envidia por los sofas de mis amigos que si que me decian que se habian quedado dormidos en el idem.- Envidia por no poder estirar una pierna.



Así que la otra tarde en mi seminscociencia mientras trataba de buscar postura, le di una patada al brazo del sofá, y otra, y otra, tratando de estirar la pierna, un pumb me dijo que mi sofá se había quedado manco. Y un sofá manco no se servía entre otras cosas porque ahora ya no podía abrir la cama que se había roto con el brazo del sofa. Y es que mi incómodo sofá de dos plazas, si, tambien era un incómodo sofá cama.



Aquella tarde tenía dos opciones, o planchar, o mirar como se me había quedado el sofa. Así que pasé horas mirándole, esperando que en algun momento se empezara a desangrar. Pero no, el muy cabrón ni se quejó. allí estaba, sin su brazo, como diciendo, te jodes que de aquí no me mueves, peso lo mismo que un elefante y con tu hernia te vas a joder que de aqui no me mueve ni DIOS.



Hice dos amagos de escaparme del Salón, para girarme rapidamente y comprobar si se quejaba, pero no, el hijo de puta allí seguía, sin moverse.



Asi que se me ocurrió llamar a mi amigo el Langido, le llamo así porque cada vez que habla, utiliza el mismo tono para todas las frases, yo creo que cuando se dio los botox para las arrugas, le tocaron tambien las cuerda vocales y le dejaron el mismo tono.



.-¿Que pasa nena?.- Es su forma de responder al telefono mientras que con la otra mano le imagino como siempre peinando a una Barbie.



.-Hola,.-Le dije.- Tienes algo que hacer ahora a parte de peinar a tus muñecas, necesito que vengas a mi casa, es muy urgente.


.-Bueno, nena, no tengo nada mejor que hacer, así que voy para allí, ¿ quieres que lleve algo?





Primero pensé en pedirle un martillo para romperle los dientes cuando viniera, odio que me llame NENA, pero como de herramientas se trataba, le respondí.- Oye, tu no tenías una sierra electrica?, te la podrías traer?



Silencio



Mismo tono languido.- Vale nena, voy para alla.




El muy cabrón, tiene la misma gracia para peinar y vestir Barbies que para coger una sierra y dejar el sofa en trozos del tamaño de cubito de hielo. Parecia que venia preparado ya con la sierra, porque en menos de diez minutos, mi sofá quedaba esparcido en un descampado y aparcabamos en el parking del ikea.





La primera vez que vi la Acropolís, el estomágo se me encogió tanto que solo pude emitir gemidos en vez de llorar de emoción, me sucedió lo mismo cuando por primera vez vi desde el aire la ciudad de manhantan antes de aterrizar en New ark, pero nada es comparable, como la sensación de entrar en Ikea con la Visa bien cargada para comprarte un mueble. Al principio me agarré a la mano del Languido para superar ese momento en el que subes una escalerita de madera que más que indicar ENTRADA A TIENDA deberían poner BIENVENIDO AL PARAISO.






Yo creo que el cielo tiene que ser como la tienda de IKEA, con un monton de sofas, sofas cama, muebles, camas, sofas, estanterias, cajones, sofas cama, donde poder imaginar cuantas cosas se pueden guardar ahí. A veces los muebles son tan feos y tan baratos, que el propio precio los hace bellos.






Aquella tarde yo me sentía como en una tienda de animales, y escuchaba a todos los sofás, .-cogemé a mi, cogemé a mi. Por supuesto, que a los de dos plazas los miraba con desprecio absoluto, es más en un momento en que el Languido no me miraba, me acerqué a uno de dos plazas y le dije acercandome a su brazo.- Acabo de matar a un hermano tuyo, así que reza por no venirte a mi casa.






Todos los de dos plazas se callaron al instante y el ruido me llegó mucho más musical todavía porque ahora gritaban los de más de tres plazas.- Llevame contigo, llevame contigo.






La Visa de Ikea tiene una trampa, que he de advertir a aquellos que lean esta página. Uno elige la cuota que quiere pagar todos los meses, y lógicamente elíge una cantidad rídicula, en mi caso fueron 60 euros, que al fin y al cabo te los puedes quitar de cualquier cosa, además, en cuatro meses te lo has liquidado y ya ni te acuerdas. MENTIRA, y MENTIRA. La visa de Ikea te atrapa hasta el punto que hace que agotes el saldo, pero la cosa no termina ahí, uno puede agotar el saldo y decir, bueno, en un par de años me lo que quitado, MENTIRA Y MENTIRA, la visa de Ikea tiene premio, y es que una vez que agotas el saldo, y como no has devuelto ni una cuota ni dos, ellos que hacen, te dan mas dinero de IKEA, y así, van pasando los años mientras ves como tu casa se va llenando de cosas innecesarias pero que total, lo vas pagando poco a poco. Luego un día te viene un amigo que te dice.-¿Oye, tu no tenías la visa de Ikea, es que había pensado que si me podias comprar esto y te lo voy dando poco a poco?. Y sin darte cuenta, ese día ya eres parte de la IKEA FAMILY porque todos los meses tienes que recordarle al amigo que te debe no se cuanto y pocos meses despues te das cuenta de que al amigo le regalaste la mesa del salón y las cuatro sillas, a parte de pagar un cojon por el cubierto de su boda cuando todos sabemos que la comida que dieron era una puta mierda. Porque el amigo ya ha perdido lacuenta de lo que te debe y tu descubriste que te gastabas mas en llamadas para recordarlo. La Visa de Ikea te hace esclavo de un lugar al que siempre irás porque total, lo vas pagando poco a poco.


De pronto, allí estaba el, no me dijo nada, no se movió, no cambió de color, pero brillaba y me miraba. ERA MI SOFÁ.


Todos los demas sofas guardaron silencio, ya sabían que no había nada que hacer. Alguna cortina loca gritó.-Llevamé a mi tambien.... Pero ningún sofá volvio a hablar en mi cabeza.


Una musica celestial sonó por la megafonia, y una luz rosada comenzó a brillar por debajo del Sofá.


El olor a rosas inundaba todo el ikea, al tiempo que la gente se iba acercando al sofa para ver el espectaculo.


Y de repente.- Santa Ikea de todos los consumistas aparecio sentada en el sofa. Las otras Santas siempre levitan, pero Santa Ikea no, porque para eso tiene que probar los muebles.


.-Este es tu sofá y sobre este sofá construirás mi templo,.-Me dijo Santa Ikea, con una voz que tenía un ligero acento Nordico.


.-Así lo haré Señora Santa,- Dije yo, agachando la cabeza y pensando en cuantos meses pagaría ese sofa, perdí la cuenta cuando iba por no se cuantos años. -Te lo vas a llevar Nena?.-Me preguntó la languida mientras miraba sus zapatos de marca cara.


El resto...


El resto es otra historia...
















1 comentario:

siemprelibre71 dijo...

Me ha gustado mucho Javi.
¡Por cierto!
Ya que tienes la Visa del Ikea me podrías hacer un Favor pues ya sabes que necesito un sofá también.
jajaja.
Es broma. Ya tengo uno también, el que tenía esta encerrado para que no se escape condenado a arder en la foguera de San Joan.
Un abrazo. Carlos.